Las quemaduras constituyen un problema de salud frecuente y, en muchos casos, infravalorado en su evolución. Aunque tradicionalmente se consideran lesiones agudas, la realidad clínica muestra que una proporción no despreciable de estas heridas puede evolucionar de forma tórpida y convertirse en lesiones complejas, especialmente cuando no se manejan adecuadamente desde fases iniciales.

En Chile, las quemaduras siguen siendo un problema relevante de salud pública. Se estima que miles de personas requieren atención médica cada año por este motivo, y que constituyen una causa importante de consulta en servicios de urgencia y atención primaria. Además, los grupos más vulnerables —niños y adultos mayores— presentan un mayor riesgo tanto de sufrir quemaduras como de desarrollar complicaciones asociadas (Ministerio de Salud de Chile, MINSAL; COANIQUEM).
🧠 Más allá de la lesión: una visión fisiopatológica
Desde el punto de vista fisiopatológico, la quemadura no es una lesión uniforme. Clásicamente se describen tres zonas:
- la zona de coagulación, donde el daño es irreversible
- la zona de estasis, con tejido potencialmente recuperable
- la zona de hiperemia, donde la inflamación es reversible
Este modelo sigue siendo fundamental para entender la evolución de la herida. En particular, la zona de estasis es crítica, ya que puede progresar hacia necrosis si no se realiza un manejo adecuado del microambiente (Jackson, 1953; actualizado en revisiones contemporáneas).
Factores como la hipoxia, la inflamación persistente y la infección local pueden favorecer esta progresión, transformando una lesión inicialmente superficial en una herida más profunda y de peor pronóstico.
🦠 Infección, colonización y biofilm
Uno de los principales retos en el manejo de las quemaduras es el control de la carga bacteriana. La pérdida de la barrera cutánea y la presencia de tejido desvitalizado generan un entorno favorable para la colonización microbiana.
Sin embargo, es importante diferenciar entre:
- colonización
- biofilm
- infección
La evidencia actual indica que muchas heridas, incluidas las quemaduras, presentan biofilm, el cual contribuye a una inflamación persistente y a la cronificación sin necesariamente manifestar signos clínicos claros de infección (Bjarnsholt et al., 2008; Malone & Schultz, 2022).
Este hecho tiene implicaciones directas en la práctica clínica, ya que el uso indiscriminado de antibióticos no solo es ineficaz frente al biofilm, sino que contribuye al desarrollo de resistencias.
💧 La limpieza: un paso clave con impacto en la evolución
La limpieza de la herida es un pilar fundamental en el manejo de las quemaduras. Su objetivo no es únicamente eliminar suciedad visible, sino también reducir la carga bacteriana, retirar detritus y facilitar el control del biofilm.
La evidencia señala que una limpieza adecuada puede mejorar la preparación del lecho de la herida y favorecer la cicatrización (IWII, 2022).
Para que sea efectiva, debe cumplir varios criterios:
- uso de soluciones no citotóxicas como polihexanida-betaina (Prontosan)
- volumen suficiente para lograr arrastre
- técnica adecuada (irrigación, limpieza mecánica suave)
El uso de soluciones agresivas o detergentes puede dañar el tejido viable y retrasar la cicatrización, por lo que su uso debe evitarse en el lecho de la herida.
🩹 Manejo del lecho de la herida
El tratamiento local de las quemaduras ha evolucionado hacia un enfoque centrado en el control del microambiente. Esto incluye:
- desbridamiento del tejido no viable
- control del exudado
- mantenimiento de un entorno húmedo
- uso racional de antimicrobianos tópicos
El concepto de preparación del lecho de la herida (TIME) sigue siendo una herramienta útil para guiar el manejo clínico (Schultz et al., 2003).
No existe un apósito universalmente superior, sino que la elección debe adaptarse a las características de la herida y a su fase evolutiva.
⚠️ Factores que condicionan la evolución
Diversos factores pueden influir negativamente en la evolución de una quemadura:
- edad avanzada
- diabetes mellitus
- enfermedad vascular
- retraso en el tratamiento
- infección local
En estos casos, el riesgo de cronificación aumenta, y la herida puede comportarse de forma similar a otras heridas crónicas.
🏥 Continuidad asistencial y papel de la atención primaria
En el contexto chileno, muchas quemaduras leves y moderadas son manejadas en atención primaria. Esto convierte a este nivel asistencial en un punto clave para:
- detectar complicaciones de forma precoz
- realizar seguimiento evolutivo
- educar al paciente
La continuidad asistencial es fundamental para evitar la progresión de la lesión y mejorar los resultados clínicos.
🚀 Conclusión
Las quemaduras deben entenderse como lesiones dinámicas cuya evolución depende en gran medida del manejo inicial y del seguimiento posterior.
La evidencia actual refuerza la importancia de:
- una limpieza adecuada
- el control del microambiente
- la correcta valoración clínica
- el uso racional de antimicrobianos
Abordar estos aspectos permite no solo mejorar la cicatrización, sino también reducir la probabilidad de que estas lesiones evolucionen hacia heridas complejas.
💬 Mensaje final
👉 El manejo adecuado de una quemadura en sus primeras fases puede marcar la diferencia entre una evolución favorable y la cronificación de la herida.
📚 Referencias (estilo Vancouver)
- Bjarnsholt T, et al. Why chronic wounds will not heal: a novel hypothesis. Wound Repair Regen. 2008.
- Malone M, Schultz G. Challenges in the diagnosis and management of wound infection. Br J Dermatol. 2022.
- International Wound Infection Institute (IWII). Wound Infection in Clinical Practice. 2022.
- Schultz GS, et al. Wound bed preparation: a systematic approach to wound management. Wound Repair Regen. 2003.
- Ministerio de Salud de Chile (MINSAL). Epidemiología de las quemaduras en Chile.
- COANIQUEM. Reportes epidemiológicos y memoria institucional.
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